Fuente de la Selva
La Selva, término derivado del francés gerbe (gavilla), alude a los surtidores que surgen desde la cesta central del conjunto escultórico de Vertumno y Pomona. Obra de Jean Thierry, representa a Vertumno, dios de las estaciones, quitándose la máscara tras haber tomado la forma de una vieja para persuadir a Pomona, diosa de los frutales, para que se case con él. Conocida como “Cascada Oval”, presenta 3 cascadas y 72 surtidores, alimentados por las Fuentes de Anfitrite, los Vientos y Neptuno.
Brambilla, Fernando
Nació en Fara di Gedda d’Adda, en 1763. Hijo de Francisco Brambilla y de Antonia Ferrari, desde muy joven se dedicó a la pintura, oficio que desempeñaba en Milán cuando se incorporó a la expedición de Alejandro Malaspina a fines de marzo de 1791. La misión fue la de pintar las de vistas de los puertos más importantes visitados por la expedición (Manila, Macao, Sidney, Lima, Buenos Aires, Montevideo, etc.). Tras el final de la misma en 1794, se afincó en la Corte, donde ejecutó diversos trabajos pictóricos. En 1821 se le encargó la realización de una serie de vistas de los Reales Sitios, tarea que le ocupó hasta su muerte. Para ello, el italiano se trasladó a vivir a cada uno de los lugares que debía pintar. Como fruto de su trabajo, en 1832 puso a la venta la Colección de vistas de los Sitios Reales, con un precio de cincuenta reales el cuaderno de cuatro estampas. Compuesta por 88 estampas, todas firmadas por Brambilla excepto una, se hicieron dos tiradas, una en blanco y negro y otra en colores. Falleció el 23 de enero de 1834.
Thierry, Jean
Nació el 14 de junio de 1669. Natural de Lyon, creció en el seno de una familia de escultores. Ya antes de venir a España en 1722 Thierry había ejecutado diversas obras reales para los palacios de Versalles y Marly, valiéndole el reconocimiento y la entrada a la Academia de Pintura y Escultura en 1717. En La Granja, su obra es menos clásica que la de Frémin, pero está dotada de mayor originalidad y naturalismo, a la vez que presenta una gran influencia procedente del teatro, como se aprecia en los grupos escultóricos de Anfitrite, de Pomona y Vertumno o el de Apolo. Tras regresar a París en 1728, estuvo adscrito a la Academia, primero como profesor adjunto, y desde 1732 como profesor emérito, cargo que ejerció hasta su retiro en 1736. Falleció el 20 de diciembre de 1739 en Lyon.
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Vertumno, dios de las estaciones, anhelaba en secreto a Pomona, ninfa que velaba por los huertos y los árboles frutales. Sin embargo, Pomona estaba tan dedicada a su labor que, para no caer en distracciones, decidió construir un gran muro alrededor de su huerto y alejarse de cualquier relación amorosa. Para poder enamorarla, Vertumno, que tenía la capacidad de transformarse en cualquier figura, se disfrazó de anciana y logró colarse en el huerto prohibido de Pomona. Una vez allí, felicitó a la joven por la pródiga fertilidad de sus frutales, y tras ganarse su confianza, consiguió convencerla para que abandonase su aislamiento. Acto seguido, le habló de un joven llamado Vertumno, amante de los huertos y la jardinería, que la respetaría y la querría por siempre. El grupo central de La Selva muestra el momento en que Vertumno, viendo que Pomona aceptaba su propuesta, revela su verdadera identidad a la ninfa, que cae enamorada de él. La presencia de estas dos divinidades relacionadas con la agricultura, así como de los niños que les rodean portando frutas y atributos agrícolas, remiten al cercano potager o huerto frutal, en donde se cultivaban flores y frutas para la mesa de los Reyes. En la parte superior de la fuente, dos divinidades fluviales, representando al Duero y el Pisuerga, aluden a la provincia de Castilla en donde fue erigido el Real Sitio de La Granja. Todo el conjunto puede interpretarse como una alegoría a la fertilidad de este idilio rústico, gobernado por Felipe V e Isabel de Farnesio, quienes, como los dioses, se profesan un amor mutuo y viven una vida apartada y tranquila, ejerciendo como jardineros mayores del recinto