Parterre de la Fama
El inicial parterre de bordado de 1730 fue transformado en parterre a la inglesa por Juan Vázquez en 1849. René Frémin realizó la ornamentación con jarrones de plomo pintados de blanco y esculturas de Apolo persiguiendo a Dafne, inspiradas en las de Nicolas Coustou para Marly (Louvre). La escalinata actual sustituyó en 1844 a la solución original de rampas y escaleras de césped. El parterre se articula con boj y topiaria de tejo, hoy sometidos a redimensionado para recuperar la armonía del conjunto.
Frémin, René
Nacido en París el primero de octubre de 1672, aprendió el oficio de escultor en aquella ciudad y posteriormente en Roma, donde incorporó el estilo de Bernini y de otros maestros italianos a su obra. Artista notable, vino a España en 1722 junto a su compatriota Thierry, llamado por Felipe V para realizar la decoración escultórica del Palacio de La Granja. Tras 16 años al servicio del Monarca hispano, en 1738 pidió licencia para volver a Francia, en donde se consagró a su labor como docente en la Academia Real de Pintura y Escultura, llegando a alcanzar el puesto de Rector a finales de enero de 1744, pocos días antes de su fallecimiento el 17 de febrero. Frémin fue posiblemente el más prolífico de todos los artistas destinados en La Granja, en donde ejecutó los grupos escultóricos en plomo de las principales fuentes, tales como la de Andrómeda, de las Ocho Calles o de las Ranas, así como varias de las figuras que adornan el Cenador y el Parterre de la Cascada en colaboración con Thierry.
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Iconografía.
La decoración escultórica de este parterre constituye el principal conjunto alegórico a la figura de la reina Isabel de Farnesio, identificada con tres mujeres virtuosas y valientes de la mitología y la antigüedad. A ambos lados de la fuente de la Fama encontramos las figuras de Atalanta y de Lucrecia En primer lugar encontramos a Atalanta, quien fue abandonada por su padre y criada por cazadores. A pesar de su belleza, nunca quiso casarse, llegando a matar a unos centauros que intentaron violarla. Se la identifica fácilmente porque a sus pies yace la cabeza del jabalí de Calidón, bestia a la que ayudó a dar muerte. Es el símbolo de la castidad por excelencia junto a Dafne.
Lucrecia por su parte era una noble romana, mujer bella pero virtuosa, que fue violada por Sexto Tarquinio, hijo del rey de Roma Tarquinio el Soberbio. Lucrecia, viendo su honor y el de su familia humillado, confesó lo sucedido a su padre y su esposo, y tras pedirles que vengasen el agravio, se suicidó. La estatua del parterre la representa justo en el momento en que procede a clavarse un puñal. Al preferir la muerte a vivir con deshonra, Lucrecia se convirtió en el símbolo de la virtud y el recato, rasgos considerados apropiados para lo femenino y para una reina en particular.
El conjunto se completa con dos esculturas situadas dentro del parterre, representando a Apolo y a Dafne, mito que alude nuevamente a la castidad. Apolo, enamorado de la ninfa Dafne, la persiguió por el bosque, pero la joven lo rechazó. Acosada por el dios, Dafne pidió ayuda a su padre, el río Peneo, quien para liberarla del peligro la convirtió en laurel. Ambas estatuas están inspiradas en un grupo similar que se encontraba en los jardines de Marly, en Francia.
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Antes Fernando Brambilla, Vista de la fuente de la Fama, que tiene ciento cincuenta pies de altura, tomada desde el Real Palacio, h. 1821. Patrimonio Nacional.
Después Parterre de la Fama. 2026. Patrimonio Nacional.