Las Ocho Calles y sus fuentes
El rond-point de chasse, una rotonda con avenidas radiales, era un elemento característico de los bosques de caza franceses y constituía el eje del parque cinegético de las Ocho Calles. Tras el derribo de la tapia de la Medianería en 1725, cuando el parque se incorporó al jardín y fue adornándose con fuentes, la glorieta central se convirtió en un magnífico mirador desde el que contemplar el teatro hidráulico de sus 16 fuentes, las 8 en esta plaza y las 8 que se divisan al fondo de las avenidas. La composición, evocadora de algunos trazados de Versalles, se organiza en torno a la escultura de Psiquis llevada al Olimpo por Mercurio, imagen llena de simbolismo espiritual. Este triunfo es contemplado por Saturno, Neptuno, Minerva, Hércules, Ceres, Marte, Cibeles y La Victoria desde sus respectivas fuentes, todas ellas obras en plomo de René Frémin.
Formadas por grandes arcos de plomo pintado que imitan mármol blanco con detalles dorados y las figuras “bronceadas” en tono rojizo, estas fuentes lucen los anagramas de Felipe V e Isabel de Farnesio. De tipología piramidal, desarrollan dos tipos de juegos de agua con un total de 60 surtidores, todos ellos alimentados desde la Fuente del Canastillo.
Desde esta rotonda se observan las alineaciones arbóreas que estructuran esta zona del jardín. Originalmente estaban formadas por olmos, plantados a una distancia aproximada de 16 pies para crear paseos sombreados. En otras partes del jardín se utilizaban tilos, más adecuados para las podas regulares.
Las enfermedades que afectaron a los olmos provocaron su sustitución por castaños de Indias. En la actualidad, estos también han mostrado vulnerabilidad a plagas —como la Cameraria— y a las condiciones ambientales asociadas al cambio climático.
Por ello, las restauraciones recientes incorporan arces mejor adaptados a la península, como Acer platanoides y Acer pseudoplatanus. Así mismo, los avances en genética forestal permiten la reintroducción de olmos resistentes a la grafiosis, la enfermedad que causó su desaparición casi total.
Felipe V
Nació en Versalles el 19 de diciembre de 1683. Nieto de Luis XIV y de la infanta María Teresa de España, hija mayor de Felipe IV, ascendió al trono español tras la muerte de Carlos II, quien le designó como su sucesor en su último testamento del 3 de octubre de 1700. Su reinado se desarrolló en dos etapas, desde noviembre de 1700 hasta enero de 1724, y desde septiembre del mismo año hasta su muerte, el 9 de julio de 1746.
En 1715 ordenó a Pedro Caro Idrogo la conclusión del palacio de Aranjuez, cuyas obras llevaban paralizadas desde tiempos de Felipe II. Idrogo duplicó el cuerpo del viejo palacio, levantando las crujías este y norte entre 1715 y 1732; posteriormente, Santiago Bonavia finalizó el cuerpo principal, construyendo el cuadrante noroccidental en 1744. Asimismo, se realizaron intervenciones en el Jardín de la Isla y se construyó el Jardín del Parterre situado en la fachada este del palacio, diseñado por Etienne Marchand y ejecutado entre 1727 y 1735, el cual aunaba la forma del parterre a la francesa y la tradición española del jardín cerrado.
Isabel de Farnesio
Hija de Eduardo Farnesio, Príncipe de Parma, y de Dorotea Sofía de Neoburgo, nació el 25 de octubre de 1692. En 1714 fue elegida nueva consorte de Felipe V, con quién se desposó en diciembre de aquel año. Isabel Farnesio ejerció una notable influencia política y protegió las carreras de ministros como el Cardenal Alberoni, Juan Guillermo Ripperdá, José Patiño y el Marqués de Villadarias. Además, en los momentos de enfermedad de Felipe V, la Reina asumió personalmente, aunque de manera oficiosa, el manejo de los negocios de Estado. Mecenas y coleccionista, intervino activamente en la construcción de La Granja, haciendo llamar y protegiendo a artistas italianos, como Giacomo Bonavia o Bartolomeo Rusca. Retirada en el palacio segoviano tras la muerte de Felipe V en 1746, la Soberana se concentró en sus inquietudes culturales, ampliando su colección de arte, instalando en el piso bajo de La Granja la colección de escultura de Cristina de Suecia (adquirida en 1724) o construyendo el cercano Palacio de Riofrío. Tras el fallecimiento de Fernando VI sin sucesión, Isabel Farnesio ejerció la Regencia durante el viaje hasta España de su hijo, el nuevo Rey Carlos III. Falleció en el Palacio de Aranjuez el 11 de julio de 1766. Sus restos reposan junto a los de Felipe V en la cripta de la Real Colegiata de la Santísima Trinidad del Palacio de La Granja de San Ildefonso.
Brambilla, Fernando
Nació en Fara di Gedda d’Adda, en 1763. Hijo de Francisco Brambilla y de Antonia Ferrari, desde muy joven se dedicó a la pintura, oficio que desempeñaba en Milán cuando se incorporó a la expedición de Alejandro Malaspina a fines de marzo de 1791. La misión fue la de pintar las de vistas de los puertos más importantes visitados por la expedición (Manila, Macao, Sidney, Lima, Buenos Aires, Montevideo, etc.). Tras el final de la misma en 1794, se afincó en la Corte, donde ejecutó diversos trabajos pictóricos. En 1821 se le encargó la realización de una serie de vistas de los Reales Sitios, tarea que le ocupó hasta su muerte. Para ello, el italiano se trasladó a vivir a cada uno de los lugares que debía pintar. Como fruto de su trabajo, en 1832 puso a la venta la Colección de vistas de los Sitios Reales, con un precio de cincuenta reales el cuaderno de cuatro estampas. Compuesta por 88 estampas, todas firmadas por Brambilla excepto una, se hicieron dos tiradas, una en blanco y negro y otra en colores. Falleció el 23 de enero de 1834.
Frémin, René
Nacido en París el primero de octubre de 1672, aprendió el oficio de escultor en aquella ciudad y posteriormente en Roma, donde incorporó el estilo de Bernini y de otros maestros italianos a su obra. Artista notable, vino a España en 1722 junto a su compatriota Thierry, llamado por Felipe V para realizar la decoración escultórica del Palacio de La Granja. Tras 16 años al servicio del Monarca hispano, en 1738 pidió licencia para volver a Francia, en donde se consagró a su labor como docente en la Academia Real de Pintura y Escultura, llegando a alcanzar el puesto de Rector a finales de enero de 1744, pocos días antes de su fallecimiento el 17 de febrero. Frémin fue posiblemente el más prolífico de todos los artistas destinados en La Granja, en donde ejecutó los grupos escultóricos en plomo de las principales fuentes, tales como la de Andrómeda, de las Ocho Calles o de las Ranas, así como varias de las figuras que adornan el Cenador y el Parterre de la Cascada en colaboración con Thierry.
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Iconografía
Sin duda es uno de los conjuntos más importantes del jardín desde el punto de vista mitológico y simbólico. En el centro se halla una estatua que representa el mito de Psique. Según la mitología, Psique era una mortal de gran hermosura de la cual quedó prendido Cupido, hijo de Venus, diosa del amor. Esta, envidiosa de la belleza de la joven, se negó a consentir el matrimonio con su hijo a menos que Psique realizase cuatro tareas imposibles para cualquier mortal. Pero Psique consiguió completarlas gracias a la ayuda de los dioses, tras lo cual Júpiter accedió al deseo de Cupido de casarse con Psique, enviando a Mercurio para que condujese a la muchacha al Olimpo. Dentro del repertorio iconográfico de La Granja, que oscila entre la exaltación militar y la piedad religiosa de Felipe V, el ascenso de Psique a los cielos gracias al amor sirve de metáfora para representar la salvación del alma regia a través del amor a Dios, considerada como la virtud suprema.
Alrededor del grupo central se encuentran repartidas ocho fuentes que albergan sendas estatuas de divinidades, las cuales conforman un programa iconográfico exaltando las virtudes del reinado de Felipe V. Las diferentes divinidades se dividen en dos grupos: aquellas relacionadas con la guerra, y las que representan la paz. Empezando por el primer grupo, este se compone de cuatro figuras: Minerva, diosa de la guerra justa y de las sabiduría, está rodeada de representa el fomento de las ciencias. Marte, dios de la guerra y la violencia, aparece sentado y vestido con su armadura, simbolizando el descanso del rey guerrero que da paso a la paz, de cuyos triunfos da noticia la Victoria, representada como una mujer alada portando una corona de laurel en la mano. Por último está Hércules, tocado con su maza y la piel del león de Nemea, símbolo de la ayuda desinteresada y figura con la que los reyes de España se consideraban emparentados.
En cuanto al segundo grupo, vemos en primer lugar a Saturno, dios del tiempo, que figurado como un anciano alado con un reloj de arena en la mano, representa el paso del tiempo y la melancolía, pero también el buen gobierno. Cibeles, esposa de Saturno y madre de los dioses olímpicos, representa la tierra y la fertilidad, y es alegoría de la paz; aparece acompañada de leones y cuernos de la abundancia. Neptuno, reconocible por los atributos marinos que le rodean, aparece en la misma posición que en la Carrera de Caballos; representa el comercio marítimo, recuperado con la llegada de la paz. Finalmente encontramos a Ceres, diosa de la agricultura, que alude a la prosperidad agrícola y al fomento de la economía.
En definitiva, las Ocho calles conforman todo un discurso que alude a la doble faceta del reinado de Felipe V. Por un lado es un rey guerrero, gracias a cuyas victorias ha conseguido asegurar la paz del reino, durante la cual se ha dedicado al fomento de las artes, el impulso del comercio y la revitalización de la economía.
Modelo constructivo
Los arcos de las Ocho Calles están enteramente realizados en plomo. Las piezas se sustentan sobre una estructura de hierro forjado, al igual que en otras fuentes. Todo el plomo estaba pintado, en este caso de color blanco imitando mármol, con los adornos dorados. Esta combinación cromática emparenta estas composiciones con los empanelados de madera franceses -boiseries- de la Regencia y de Luis XV. Frémin ya había realizado en Versalles unos templetes que tienen cierto parentesco con éstos, y que estaban dedicados a cobijar los grupos de Apolo y los caballos del Sol, de Girardon, y han desaparecido. En las esculturas se aprecian dos tipos de imitación a bronce, una más rojizo, y otra más dorado. La rojiza es la que gustaba más a Felipe V, y la que impuso en la práctica totalidad de las fuentes de La Granja, como consta detalladamente en la documentación, incluso con muestras gráficas para explicitar a los mercaderes franceses cuál era el matiz exacto que debían remitir. Esa opción por el bronce con pátina rojiza, muy personal de Felipe V, resultaba un tanto arcaica en la década de 1740, y los proveedores intentaron convencer al rey de cambiarla, sin éxito. El nieto de Luis XIV quería seguir en esto su propio gusto, derivado de ciertos ejemplos de la época de su abuelo y de ciertas esculturas italianas. El empleo de un matiz más dorado en algunas de las esculturas de las Ocho calles es una interpretación introducida en la restauración del año 2000. Que las figuras estaban “bronceadas” -es decir, rojizas- en época de Felipe V, y los arcos en blanco y dorado tal como aparecen en el cuadro de Brambilla, no ofrece dudas.
Adivinanzas
Solución: Fuente de Marte en LAS OCHO CALLES
¡Enhorabuena, me has encontrado ¡
Primera adivinanza resuelta. Ahora vamos a por la siguiente:
2ª Adivinanza
Alta y redonda me puedes mirar, como una copa gigante en mitad del lugar.
En mi conjunto de mármol podrás ver, cuatro tritones alzando su ser. Sostienen conchas sobre sus cabezas, en un pedestal de gran nobleza.
En el borde superior, sin dejar de girar, cuatro tritoncillos el agua van a derramar,
y en lo más alto, coronando el lugar, la figura central nos vuelve a mirar.No soy taza de mesa ni taza de té, aunque en mi nombre lo puedas leer.
¿Te rindes?
Solución LA FUENTE DE LA TAZA ALTA
Sube la cuesta y en la primera encrucijada, toma el primer camino la izquierda. Te encontrarás de frente con la fuente
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Antes Fernando Brambilla, Vista de las fuentes de las Ocho Calles, h. 1821. Patrimonio Nacional.
Después Vista de las fuentes de las Ocho Calles. 2026. Patrimonio Nacional.