Fuente de los Baños de Diana
Es la fuente más arquitectónica del conjunto. Ejecutada entre 1738 y 1745 según proyecto de René Frémin, combina escultura e hidráulica monumental. Las figuras fueron ideadas y modeladas por Jacques Bousseau. Su muerte fue aprovechada por sus ayudantes Puthois y Dumandre, para adjudicarse su mérito en esta y en otras obras. La hidráulica contó con la decisiva aportación del fontanero Henri de Beaux. Su gran caudal exigió la creación de un nuevo depósito, llamado El Chato. Hoy es la única fuente automatizada e iluminada del jardín.
Bousseau, Jacques
Nació en Champagne-en-Vendée el 17 de mayo de 1681. De orígenes muy modestos, en 1715 ingresó en la Academia de Pintura y Escultura de Francia, realizando diversos trabajos para Versalles, Marly y las iglesias parisinas. Hacia 1738 vino a España para trabajar con Thierry en La Granja, primero como ayudante, y luego como sustituto tras el regreso de este a Francia. Allí realizó, aparte de unas pocas esculturas de los jardines, cuatro grupos de mármol que decoraban la Plaza del Canastillo, hoy en paradero desconocido. Murió en Valsaín el 13 de febrero de 1740, consumido por la fatiga.
Dumandre, Hubert
Nació en Lorena en 1701. Junto a su hermano Antoine estudió escultura en el taller de Coustou tras pasar por el ejército, para a continuación ir a España a trabajar en La Granja bajo las órdenes Frémin y de Thierry. A la muerte de Bousseau en 1740, Hubert fue nombrado director de escultura del Real Sitio. Al igual que Pierre Pitué, los hermanos Dumandre desarrollaron su trabajo íntegramente en España, especialmente en San Ildefonso, donde terminaron las esculturas inacabadas por Carlier, Frémin, Thierry y Bousseau. En 1744 fue trasladado al Real Sitio de Aranjuez, donde instaló las dos fuentes de las nereidas en el Jardín del Parterre, ambas obra de Bousseau. Murió en Madrid en 1781 a los 80 años.
Frémin, René
Nacido en París el primero de octubre de 1672, aprendió el oficio de escultor en aquella ciudad y posteriormente en Roma, donde incorporó el estilo de Bernini y de otros maestros italianos a su obra. Artista notable, vino a España en 1722 junto a su compatriota Thierry, llamado por Felipe V para realizar la decoración escultórica del Palacio de La Granja. Tras 16 años al servicio del Monarca hispano, en 1738 pidió licencia para volver a Francia, en donde se consagró a su labor como docente en la Academia Real de Pintura y Escultura, llegando a alcanzar el puesto de Rector a finales de enero de 1744, pocos días antes de su fallecimiento el 17 de febrero. Frémin fue posiblemente el más prolífico de todos los artistas destinados en La Granja, en donde ejecutó los grupos escultóricos en plomo de las principales fuentes, tales como la de Andrómeda, de las Ocho Calles o de las Ranas, así como varias de las figuras que adornan el Cenador y el Parterre de la Cascada en colaboración con Thierry.
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Diana, diosa de la caza, de los bosques y de la Luna, era famosa por su virginidad, la cual protegía con gran celo como símbolo de su independencia de los hombres. Al igual que su señora, las ninfas de su séquito también debían ser vírgenes y hacer voto de castidad. Aquí aparecen aseando a Diana, que acaba de volver con sus perros tras una jornada de caza. Dos ninfas se encargan de acicalarla, mientras que las otras portan objetos de aseo o juegan con los perros de la diosa. Al fondo, sentada sobre una roca y bajo una hornacina, una figura masculina contempla la escena mientras toca la flauta. Tradicionalmente se ha asociado con Acteón, un famoso cazador que en una ocasión espió a Diana y su séquito mientras se bañaban; en castigo por su afrenta, Diana convirtió a Acteón en ciervo, quien murió devorado por sus propios perros de caza.
La figura del flautista en la hornacina se identifica con un fauno, o Pan, como manifiestan sus orejas. Su escala, mucho mayor que la de las figuras de Diana y de sus ninfas, indica que no comparte el mismo “nivel de realidad” que éstas: nos hallamos ante una escultura dentro del conjunto escultórico, el Pan es una figura ornamental dentro de una fuente rústica ante la cual la diosa y su séquito se están bañando Todo el conjunto es una alegoría a la naturaleza y una celebración de la cinegética, a la cual era muy adepta la reina Isabel de Farnesio, así como una alusión a dos importantes virtudes presentes en toda reina cristiana, la castidad y el pudor. De este modo, los dioses hermanos quedan identificados con la pareja real, con Felipe V encarnando el papel de Apolo e Isabel de Farnesio haciendo de Diana.
La fuente es rústica porque las ninfas están en el campo, y la figura que la decora es una divinidad de las selvas, como corresponde al escenario.
En todo este conjunto, el diseño o concepción general de la composición se debe a Frémin, pero el modelo de cada escultura, tanto en pequeño como al tamaño definitivo, fueron responsabilidad de Bousseau. Puede decirse, por tanto, que se deben a éste las esculturas, aunque recibiese un plan general de su predecesor, y aunque la ejecución definitiva en plomo sea ampliamente de las manos de Puthois y de Dumandre.