Fuente de Latona
Fuente de la Latona o de las Ranas
La Calle Larga fue prolongada con el bosquete y Fuente de Latona, madre de Apolo y Diana. René Frémin superó la de Versalles: acentuó la metamorfosis de los campesinos castigados por negar agua a la diosa, y en colaboración con los fontaneros Maipon y Desjardins, diseñó tres juegos hidráulicos con 24 chorros verticales y 40 oblicuos, que llegan a ocultar por completo el grupo central.
Desjardins, Françoise
Nacido en Versalles el 29 de abril de 1703, de joven trabajó junto a su padre, también fontanero, en las fuentes de Versalles con el rango de ayudante de fontanería. En agosto de 1731 vino a España en compañía de Maipon de la Roche, a quién había conocido en Versalles, para trabajar en el sistema hidráulico del Palacio de La Granja San Ildefonso. Ampliamente reconocido por su habilidad para la hidráulica, Desjardins fue descrito por sus coetáneos como una persona trabajadora y esforzada, en comparación con de La Roche, cuyas continuadas ausencias permitieron a Desjardins alcanzar el puesto de jefe de fontanería de La Granja. Tras la partida definitiva de La Roche en 1738, fue ascendido a primer fontanero de Aranjuez, desarrollando una exitosa carrera que se extendería durante cuarenta años hasta su muerte, el 27 de junio de 1772.
Frémin, René
Nacido en París el primero de octubre de 1672, aprendió el oficio de escultor en aquella ciudad y posteriormente en Roma, donde incorporó el estilo de Bernini y de otros maestros italianos a su obra. Artista notable, vino a España en 1722 junto a su compatriota Thierry, llamado por Felipe V para realizar la decoración escultórica del Palacio de La Granja. Tras 16 años al servicio del Monarca hispano, en 1738 pidió licencia para volver a Francia, en donde se consagró a su labor como docente en la Academia Real de Pintura y Escultura, llegando a alcanzar el puesto de Rector a finales de enero de 1744, pocos días antes de su fallecimiento el 17 de febrero. Frémin fue posiblemente el más prolífico de todos los artistas destinados en La Granja, en donde ejecutó los grupos escultóricos en plomo de las principales fuentes, tales como la de Andrómeda, de las Ocho Calles o de las Ranas, así como varias de las figuras que adornan el Cenador y el Parterre de la Cascada en colaboración con Thierry.
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Mitología, relación con Versalles
Según Ovidio, Latona, amante de Júpiter y madre de Apolo y Diana, llegó a la región de Licia, en la actual Turquía, huyendo de la ira de Juno, esposa de Júpiter. Una vez allí, quiso beber de una laguna cercana, pero los campesinos de la zona se lo impidieron y turbaron el agua para que no pudiese beber de ella; enfurecida, Latona invocó a Júpiter y los condenó a vivir eternamente en el fango. La Fuente de Latona capta el instante en que los desdichados campesinos se metamorfosean en anfibios, cumpliendo con la amenaza de la ninfa. Su similitud con la Fuente de Latona en Versalles es evidente, si bien el significado es distinto. En Versalles, se ha querido ver en la figura de Latona una alusión a la difícil infancia que tuvo Luis XIV, durante la cual su madre, la reina Ana de Austria, fue su principal protectora. Por el contrario, en La Granja el mito de Latona puede verse como una reafirmación de las virtudes de la reina Isabel de Farnesio en tanto que protectora de sus hijos, por quienes siempre veló.
La fuente de Latona se debe íntegramente a Frémin, incluida la concepción del grupo que la corona; pero la ejecución de éste, en mármol blanco, se debe a Bousseau. Fue una verdadera pérdida para La Granja, y quizá para la evolución de la escultura cortesana española, que este brillante artista sólo llegase a vivir dos años aquí, y su rápido fallecimiento dejó el campo libre a dos de los ayudantes que habían trabajado con Frémin y que siguieron a las órdenes de Bousseau: Pierre Puthois (a veces españolizado como Pitué) y Hubert Dumandre. Dumandre se había quejado de lo mucho que trabajaba y de lo poco que cobraba bajo Frémin; cuando sus protestas no fueron oídas, en 1738 aprovechó el enfrentamiento entre ese escultor y el veedor -uno de los principales jefes- de la administración del Real Sitio para “tirar de la manta” y manifestar el gran margen de beneficio que Frémin derivaba de gestionar libremente el caudal que el rey le entregaba para los gastos del taller de escultura. El resultado fue que Frémin se marchó, pero Dumandre no ascendió: Felipe V tuvo claro que el ayudante no tenía nivel para crear las obras de la calidad que él quería, y llamó a Bousseau. Cuando éste murió, Puthois y Dumandre pusieron de manifiesto su mediocridad creativa, y también el rencor que abrigaban hacia sus dos sucesivos jefes. La versión de la historia propalada por la familia Dumandre durante el siglo XIX intentó desacreditar a Frémin y borrar a Bousseau, oscureciendo las atribuciones de muchas obras hasta fecha reciente.
Compara
Antes Fernando Brambilla, Vista de la fuente de Latona con el nombre de las Ranas. h. 1821. Patrimonio Nacional.
Después Juego hidráulico de la Fuente de Latona. Patrimonio Nacional.