Fuente del Canastillo
La colaboración entre fontaneros y el escultor René Frémin se manifiesta en el complejo juego hidráulico de esta fuente. El agua llega desde El Mar por dos tuberías de hierro fundido. El control de cuatro llaves permite regular la altura y el alcance de sus 32 chorros, cuya apoteosis final sobrepasa el borde de la fuente, una “burla” poco habitual en los jardines del barroco francés.
Frémin, René
Nacido en París el primero de octubre de 1672, aprendió el oficio de escultor en aquella ciudad y posteriormente en Roma, donde incorporó el estilo de Bernini y de otros maestros italianos a su obra. Artista notable, vino a España en 1722 junto a su compatriota Thierry, llamado por Felipe V para realizar la decoración escultórica del Palacio de La Granja. Tras 16 años al servicio del Monarca hispano, en 1738 pidió licencia para volver a Francia, en donde se consagró a su labor como docente en la Academia Real de Pintura y Escultura, llegando a alcanzar el puesto de Rector a finales de enero de 1744, pocos días antes de su fallecimiento el 17 de febrero. Frémin fue posiblemente el más prolífico de todos los artistas destinados en La Granja, en donde ejecutó los grupos escultóricos en plomo de las principales fuentes, tales como la de Andrómeda, de las Ocho Calles o de las Ranas, así como varias de las figuras que adornan el Cenador y el Parterre de la Cascada en colaboración con Thierry.
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A diferencia de otras fuentes del jardín, el Canastillo no presenta ningún mensaje alegórico, y su composición escultórica es bastante simple. En el centro hay una gran cesta de frutas, que se apoya sobre cuatro cisnes, mientras que cuatro jóvenes tritones y nereidas tratan de coger los frutos del cesto. El principal atractivo de la fuente son sus juegos de agua, sin duda los más espectaculares del jardín. Gracias a un ingenioso sistema de llaves, se puede regular la potencia y el tamaño con el que sale el agua de los 33 surtidores repartidos por toda la fuente. En su primera fase, el chorro sale con fuerza del surtidor central hasta alcanzar los 25 metros; al caer, el agua envuelve el grupo escultórico central, provocando un efecto similar al de la Fuente de los Vientos. En su segunda fase, el agua sale de los 32 surtidores laterales, capaces de proyectar el chorro hasta 6 metros más allá del perímetro de la fuente, para sorpresa de la Corte y divertimento de los Reyes. Todo el conjunto fue realizado por Frémin hacia 1738.
En 1738, Jacques Bousseau dispuso en los bordes de la plaza del Canastillo cuatro grupos escultóricos de yeso provisionales representando a cuatro parejas mitológicas: Céfalo y Procris; Baco y Ariadna; Céfiro y Flora; y Diana y Endimión. Sin embargo, Bousseau murió en 1740 antes de poder labrar en mármol los grupos definitivos, de manera que los modelos en yeso permanecieron in situ hasta que fueron retirados en 1820 debido a su ruina. En su lugar, Esteban de Ágreda labró los grupos actuales que representan la Caza del caimán, la caza del ciervo, un combate entre un griego y un bárbaro, y a un guerrero griego dando muerte a un galo.
Grupos escultóricos
Los cuatro grupos escultóricos en la plaza de la fuente del Canastillo constituyen una excepción en La Granja, pues no datan del siglo XVIII ni se deben a los escultores franceses de Felipe V, sino de 1825 y su autor, Esteban de Ágreda, era un académico y escultor de Fernando VII. Sólo los pedestales datan de 1740, cuando Jacques Bousseau, el último gran escultor francés llamado por el primer Borbón, concibió y emprendió para esta plaza cuatro grupos representando historias amorosas de la mitología grecorromana. Bousseu llegó a ejecutar los modelos grandes en yeso, preparatorios para la labra en mármol, e instaló sobre los pedestales copias de esos modelos para que sirviesen como adorno del jardín mientras él y sus ayudantes labraban los definitivos en mármol blanco. Llegado a La Granja en 1738, Bousseau estuvo hasta su muerte ocupado en otros trabajos a los que tuvo que dar prioridad, esencialmente las esculturas de la calle Larga -diseñadas por Frémin, pero realizadas por él-, el grupo de Latona en lo alto de su fuente, y toda las esculturas en la fuente de Diana, obras todas prioritarias para el rey respecto a estos cuatro grupos en la plaza más alta de todo el jardín. La muerte sorprendió a Bousseau en 1740, sin que hubiera podido empezar a labrar en mármol las versiones definitivas. Las de yeso permanecieron aquí, deteriorándose paulatinamente con la intemperie, hasta que a principios del siglo XIX quedaron en ruina, lo que provocó el encargo a Esteban de Ágreda, a quien aparentemente no se dieron indicaciones iconográficas y representó lo que mejor le pareció, sin ninguna relación temática con las obras de Bousseau.
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Antes Fernando Brambilla, Vista de la Fuente del Canastillo, tomada desde el norte mirando al mediodía. h. 1821. Patrimonio Nacional.
Después Fuente del Canastillo. 2026. Patrimonio Nacional.