Fuente de Apolo
Este conjunto de Jean Thierry representa a Apolo, asistido por La Virtud invencible, derrotando a Pitón, cuya agonía libera un chorro de agua de 22,5 metros procedente del Estanque del Medio Celemín. En el escudo, a los pies de Apolo y La Virtud, figura el lema «Nec Sorte Nec Fato» («Ni por azar, ni por fatalidad» [será derrotada la virtud]). Completan la fuente tres cascadas con tritones, dragones y un monstruo marino.
Thierry, Jean
Nació el 14 de junio de 1669. Natural de Lyon, creció en el seno de una familia de escultores. Ya antes de venir a España en 1722 Thierry había ejecutado diversas obras reales para los palacios de Versalles y Marly, valiéndole el reconocimiento y la entrada a la Academia de Pintura y Escultura en 1717. En La Granja, su obra es menos clásica que la de Frémin, pero está dotada de mayor originalidad y naturalismo, a la vez que presenta una gran influencia procedente del teatro, como se aprecia en los grupos escultóricos de Anfitrite, de Pomona y Vertumno o el de Apolo. Tras regresar a París en 1728, estuvo adscrito a la Academia, primero como profesor adjunto, y desde 1732 como profesor emérito, cargo que ejerció hasta su retiro en 1736. Falleció el 20 de diciembre de 1739 en Lyon.
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El papel de Apolo en la simbología regia, pitón, etc.
Apolo, dios de la luz y las artes, aparece coronado con laureles, apoyado sobre su lira y con un arco de plata en la otra. A sus pies yace la serpiente Pitón, un monstruo que fue enviado para matar a Latona, madre de Apolo, pero que este consiguió derrotar con sus flechas, las cuales le ofrece un genio alado. Frente a Apolo se encuentra Minerva, hija de Júpiter y diosa de la sabiduría, pero también de la guerra justa; no obstante, algunos la han identificado con la Virtud Invencible, debido a la inscripción de su escudo, NEC SORTE NEC FACTO, es decir, “ni por suerte ni por el destino”, cualidades de la auténtica virtud. Al igual que Apolo, se encuentra sentada sobre una mujer fea y envejecida, que representa la Discordia. El mensaje resultante es una alegoría al triunfo de Felipe V sobre sus enemigos en la Guerra de Sucesión. El rey, identificado como Apolo, encarna la razón, la cultura y la fe verdadera, frente a la serpiente Pitón, símbolo de la ignorancia y de la herejía, mientras que la Virtud bien puede aludir a la reina. La presencia de Apolo en los jardines no es casual, al ser una figura que tradicionalmente se asocia a los reyes, como es el caso de Felipe IV o más notoriamente de Luis XIV, abuelo de Felipe V.
Toda esta terraza en torno de la fuente de Apolo está rodeada de tilos y setos bajos de carpe, al igual que la fuente de Neptuno en el plano inferior. No parece que en ningún momento todos estos setos hayan tenido mayor altura. Sin embargo, es posible que Carlier o Marchand sí hubiesen pensado en formar con ellos palissades, es decir arcos verdes. Éstos aparecen al fondo de un dibujo que se conserva en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid y que representa la fuente de Apolo entre 1730 y 1750. Sin embargo, no es posible asegurar que ese detalle corresponda efectivamente a lo que en realidad llegó a estar plantado y podado en este entorno, o si constituye una idealización. El documento más fiable al respecto, que es el plano de Fernando Méndez de Ras (hacia 1736) no permite apoyar lo representado en ese diseño, sino la forma que se ha seguido en la restauración de este entorno.