Fernando Méndez de Ras, Plano general de San Ildefonso, detalle, h. 1736-1740. Centro Geográfico del Ejército.
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Partida de la Reina + Jardín de la Botica

El origen de este jardín, también llamado jardín de la Reina, de los Italianos o de los Florentinos, se remonta a 1723, cuando dos jardineros enviados por el Gran Duque de Toscana llegaron con una remesa de frutales y plantas para su prima Isabel de Farnesio, junto con una partida de naranjos de Florencia. Con el fin de conservar y perpetuar estos ejemplares, los jardineros florentinos solicitaron un terreno y se les asignó un área situada al suroeste de Palacio, próxima a la Ermita de San Ildefonso, donde se establecieron.

El recinto se protegió mediante un muro de mampostería y se dotó de depósitos para el riego en el exterior, tres fuentes, un cobertizo para flores y naranjos y una injertera para propagar, mediante injerto, las variedades que admitieran este tipo de reproducción. Este jardín ha sido restaurado dentro de los programas de Escuela Taller de Patrimonio Nacional.

Adosado a la Partida de la Reina, el Jardín de la Botica estaba destinado al cultivo de plantas medicinales para el servicio de la Real Botica durante las jornadas regias. Este espacio, de unos tres mil metros cuadrados, está protegido también por un muro de piedra y originalmente disponía de un único acceso, aunque una reforma posterior permitió la comunicación con la Partida de la Reina. Fue restaurado a finales del siglo XX siguiendo el trazado del plano de José de Ribelles de 1830.