Cuellar, Alejandro. 1737. Patrimonio Nacional
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Jardín de la Isleta

Río abajo de los citados puentes, la Isla acababa en una lengua de tierra que los sedimentos del Tajo iban haciendo cada vez mayor. En 1729 Felipe V decidió formar allí un parterre sobre fuertes muros de contención, derribando la pared que limitaba la Isla y dejando el paso a Picotajo dentro del jardín. Este apéndice del ya secular jardín se llamó la isleta. Al igual que el de Palacio, el proyecto de este parterre de la isleta se debe a Esteban Marchand y data de 1731, iniciándose inmediatamente pero con muy poco adelanto hasta 1733, cuando se replanteó el trazado. Las obras avanzaron durante 1735 1737, ya muerto Marchand, dirigidas por Leandro Bachelieu. La estabilidad del murallón, que había de soportar la embestida del Tajo, empezó a dar problemas inmediatamente, precisando reparaciones en 1737 y 1749. En 1743 1744 Santiago Bonavia emprendió seriamente la reedifica¬ción de los muros de la isleta, haciendo nuevamente parte de la cimentación. Ya acabado el muro, en 1748 se decidió levantar un puente de madera de la Isla a Picotajo "en el mismo paraje que antiguamente le hubo" y otro sobre la ría, de modo que sirviera exclusivamente para pasar los Reyes y su comitiva desde el Palacio, por la calle de Madrid atravesando el jardín hacia Picotajo. En función de este uso "reservado" los puentes y portadas habían de tener bastante empaque arquitectónico: los proyectos de Bonavia ideados en 1748 quedaron suspensos hasta 1750, cuando se decidió realizar las portadas, más lujosas de lo pensado en un principio "atendiendo al frecuente uso que hace de ellos la Reina", según la traza de Ventura Rodríguez. Se conserva de Rodríguez un proyecto para estas portadas que no es el efectuado definitivamente; el llevado a cabo es más sencillo pero muy elegante. Hoy existe solamente la que da sobre el puente de piedra de la ría, terminada en 1751; la otra fue realizada cuatro años después y desmontada en 1869 para ser utilizada en la Plaza de las Parejas. El puente de la isleta a Picotajo, que era de madera, fue reedificado dos veces y desapareció definiti¬vamente por las avenidas del río en el siglo XIX.

La isleta constituía un mirador sobre el Tajo y las huertas, hacia las cuales se extendía la vista del visitante desde la barandilla que limitaba el jardín, realizada en 1753 y reempla-za¬da por la actual en 1845. El parterre de la isleta se animaba con siete estanques donde el agua fue desde muy pronto un problema. El más grande de estos estanques era el situado al extremo donde en 1759 colocó Bonavia la fuente de los Tritones que anteriormen¬te, en 1751, había mudado levemente dentro de la plazoleta donde la colocó Felipe IV para que estuviese en el eje del parterre de la isleta. También en 1759 reparó Bonavia otra ruina sufrida por el murallón.