Jardines de la Casa del Labrador
Otro proyecto impulsado por Carlos IV, pero que no llegó a concluirse, fue la creación de un bosquete hexagonal a modo de laberinto con una gran fuente central. Este diseño aparece reflejado en el plano de Santiago Loup de 1811 y en una vista de Isidro González Velázquez de 1798, donde aún se aprecia el cauce de la madre vieja del Tajo frente a la Real Casa del Labrador.
Carlos IV
Nació en Portici (Italia) el 11 de noviembre de 1748. Séptimo de los trece hijos de Carlos III y de María Amalia de Sajonia, durante su etapa como heredero al trono, el Príncipe Carlos llevó una vida rutinaria y relativamente sencilla. Gran amante de las artes y de la música fue un ávido coleccionista de relojes, cuadros, escultura y todo tipo de muebles, destinados a decorar alguno de los palacetes de recreo o Casitas que construyó. Desde 1772 y hasta el final de su reinado, Carlos IV fomentó la construcción en Aranjuez del Jardín del Príncipe, un jardín de recreo dotado de fuentes, pabellones y un palacete, la Casa del Labrador. Construida por Villanueva entre 1791 y 1803 en dos fases, su lujosa decoración interior supone el máximo exponente del neoclasicismo español. También intervino en el Palacio principal, con el traslado de los jarrones de Fremin y Thierry desde La Granja hasta el Jardín del Parterre en 1794. Tras su abdicación en 1808, Carlos IV se exilió a Italia, falleciendo en Nápoles el 19 de enero de 1819, mientras se encontraba visitando a su hermano Fernando, Rey de las Dos Sicilias.
González Velázquez, Isidro
Nació en Madrid el 15 de mayo de 1765. Miembro de una familia de pintores adscritos a la corte, el joven Isidro sintió mayor predilección por la arquitectura, entrando a formar parte del equipo de Juan de Villanueva en calidad de ayudante en 1778. Bajo su tutela, colaboró en la delineación de las obras del Jardín del Príncipe y de la Casa del Labrador en 1798, para la que realizó la decoración exterior en 1803. Nombrado arquitecto mayor de Palacio en 1814, durante el reinado de Fernando VII realizó diversos trabajos en el Aranjuez, donde instaló la Fuente de Hércules y Anteo en 1827, y más notoriamente en el Jardín del Príncipe, donde restauró las fuentes del parque, reconstruyó el templete chinesco en 1826, reedificó el Puente de Barcas e instaló la columnata que flanquea a la Fuente de Apolo en 1828. Jubilado en 1835, falleció en Madrid el 7 de diciembre de 1840.
Loup, Santiago
Agrimensor francés, vino a España durante el reinado de José I. En junio de 1809 el superintendente general de la Casa Real, conde de Melito, le encargó realizar la división de los terrenos de Aranjuez destinados al arrendamiento según el Real Decreto de 23 de mayo de aquel año. La labor de Loup se vio entorpecida por las dificultades económicas a causa de la guerra y los vaivenes de esta, llegando a solicitar un aumento de sueldo, alegando que los 800 reales mensuales que se le debían eran insuficientes para llevar a cabo su encargo. Fruto de su trabajo es el Atlas parcelario de Aranjuez. Publicado en septiembre 1810, se compone de once mapas y veintidós hojas, reflejándose en ellos los cambios experimentados en el Real Sitio durante el reinado de Carlos IV. (AGP, PERSONAL, Cª 12367/4)
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Comprenden lo que sería el octavo jardín, cuyo inicio está en la antigua calle del Blanco, llamada de don Francisco de Asís desde el reinado de Alfonso XII, cuando, en 1882, se reemplazaron sus antiguas alineaciones de chopos de Lombardía por coníferas. Este jardín, que rodea la Casa del Labrador, fue creado en 1803 al terminarse aquella, y según dice Quindós en 1804, "delante se preparan otras dos fuentes, y cada día se aumentan nuevos y primorosos adornos a este jardín y Casa del Labrador". Muy poco se parece este jardín a como originalmente fue, cuando contaba con una ría formada por la madre vieja del Tajo. El tratamiento de la parte delantera del jardín, entre la casa y la calle de acceso, era, por tanto, paisajista, mientras que el resto era más formal. A Isidro González Velázques se debe la supresión de la ría en 1828 "por medida higiénica", quedando el espacio ante la casa como "una ancha plaza adornada de árboles pequeños, cuadros de flores, doce jarrones de mármol con bajos relieves de esquisito gusto que después se colocaron en el puente colgado y jardín de Isabel II". Con esto último sufrió esta plaza otra reducción en 1834, y quizá sea de esa fecha el trazado de las calles que la rodean.
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Antes Jardines de la Casa del Labrador, imagen del pasado.
Después Fernando Brambilla, Real Casa del Labrador, 1826-1830. Patrimonio Nacional.