Fernando Brambilla, El embarcadero en el Jardín del Príncipe. Detalle con el Castillo en segundo término.
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El Castillo

Carlos IV, al igual que Fernando VI, continuó navegando por el Tajo en embarcaciones de diversas tipologías. Algunas de ellas eran naves de guerra en miniatura que aludían a la importancia de la flota española. En ese contexto se explican las arquitecturas del nuevo embarcadero y del Castillo, con características de fortificaciones marítimas, levantadas por el ingeniero Domingo de Aguirre entre 1791 y 1798. Las obras del Castillo se interrumpieron ese año y cesaron definitivamente en 1804, quedando inacabado. No llegó a terminarse todo su revestimiento exterior con piedra de Colmenar, que fue reutilizada en la Casa del Labrador.